domingo, 23 de febrero de 2014

Mid Term Training: Nottingham, 19-21 de Febrero 2014

Pues como podréis adivinar por el título, acabo de llegar de mi último training en Inglaterra, y como también podéis adivinar por el mismo título, esta vez la cita tuvo lugar en Nottingham. Sí, de donde era el famoso Sheriff al que un famoso ladrón idealista del bosque vecino traía loco…

Respecto a este segundo training todo parece haber sido un embrollo en términos administrativos. En diciembre empezaron a correr rumores de que no habría más mid term trainings porque si un lío presupuestario con el cambio  del antiguo programa Youth in action al nuevo Erasmus+, después que si el British Council no aprueba las nuevas fechas. Una vez aprobadas que no nos confirman nada hasta el día antes de ir. Gente a la que no le llegan los billetes de tren a tiempo, llegar al hotel y encontrarse con dos camas para tres personas, y de aquellas cenas a la carta de nuestro primer training, ya ni hablamos.

En resumen:

Día 1:
Llegamos al hotel en torno a las 13.30. Dejamos nuestras pertenencias. La comida (distintos tipos de sándwiches, algunas frutas y patatas) está servida en el vestíbulo de la primera planta donde se encuentra nuestra Meeting Room. Alegre reencuentro con seis de los voluntarios que conocí en mi On arrival training y con Bob.

Primera actividad de la tarde, volvemos a presentar nuestros proyectos ante los demás voluntarios. Después cada uno dibuja una gráfica donde muestra los picos de felicidad/ infelicidad que ha tenido a lo largo del proyecto y la expone a los demás.

Cena y pub.

Día 2:
Actividad de la mañana: En grupos de cinco escribimos en un papel las ideas preconcebidas que nos habíamos hecho antes de nuestro comienzo como voluntarios, no sólo sobre el voluntariado en sí, sino también sobre el país, la gente… y comentamos entre todos si han resultado ser acertadas o no. Después individualmente escribimos en un papel como es nuestra vida cotidiana como voluntarios, cómo nos gustaría que fuera y que podemos hacer para lograrlo. Lo ponemos en común.

Por la tarde nos dividimos en tres grupos. Bob nos da un mapa de Nottingham y una serie de pruebas a realizar, como sacarse una foto con la estatua de Robin Hood, otra en el pub más antiguo de Inglaterra, preguntar a algún foráneo una receta tradicional inglesa… Tenemos tres horas. A la vuelta al hotel  hacemos un recuento de  nuestras pruebas. Todos ganamos una chapa, y los miembros del equipo ganador consiguen además un bolígrafo con forma de flecha.



Cena y Meeting Room. Los voluntarios que nos aficionamos a jugar a Werewolf en mi On arrival training, proponemos la idea a los demás. Y así partida tras partida hasta que nos vamos agotados a la cama.

Día 3:
Charla sobre el Youthpass. Cómo rellenarlo, etc. Información sobre otros programas de la Unión Europea adecuados para nosotros. Rellena un par de encuestas sobre nuestra experiencia…

Comida. Despedidas.Nuestro tren sale a las 14.10.


A la llegada a casa, celebramos una pequeña farewell party para M.B, que se va el próximo fin de semana. Y yo me preparo para mi última semana en Warley Leisure (el 3 de marzo empiezo en Making Tracks), la llegada del sustituto de M.B y la mudanza de habitación (el nuevo siempre hereda la habitación pequeña). 

Muchas experiencias y muy poco tiempo para asimilarlas...

domingo, 26 de enero de 2014

Mi voluntariado en Options for Life I

Recientemente me he dado cuenta de que por unos u otros motivos, parte de mi blog no cumple con el objetivo que me impulsó a escribirlo. Y es que no sirve para calmar la ansiedad de ese nuevo, futuro voluntario que ya ha recibido la aceptación de su organización de acogida pero sigue a la (eterna) espera de la resolución del British Council.

Vivimos en la era de la información inmediata y el hecho de investigar algo sobre mi organización, sobre las opiniones y experiencias de anteriores voluntarios, era de lo más frustrante. Sólo llegué a encontrar algunos retazos de difusa información sobre lo que iba a ser mi vida diaria, algunas pinceladas impresionistas. Nada claro y, sobre todo, no suficiente. Hasta pude encontrar los nombres de otros voluntarios españoles que habían estado aquí antes que yo, pero nada más. ¡Maldita sea! ¿Por qué no se molestaron en dejar alguna pista?

Así, sin saber prácticamente nada, aterricé aquí hace ya casi 6 meses. Y ya va siendo hora de hacer una review en condiciones. ¿Qué mejor momento para ponerse a ello que una lluviosa y anodina tarde de domingo, taza de Earl Grey en mano?




Nota: Con la finalidad de respetar la intimidad de las personas aludidas, todos los nombres publicados en las siguientes entradas son seudónimos o simplemente siglas.



Mi voluntariado en Options for Life II: Organización y actividades

La organización para la que trabajo es una ONG cuya principal finalidad es el apoyo diario a adultos con dificultades de aprendizaje. Lo que se traduce, en la práctica, en una serie de centros de día en donde se realizan toda una serie de actividades destinadas tanto al entretenimiento como al desarrollo de habilidades para la vida independiente.

La organización se divide en los siguientes proyectos:

-Warley Leisure y Tipton Leisure: El primero, donde yo trabajo y trabajaré hasta marzo, tiene dos bases físicas. El segundo tiene solamente una, como todos los demás. Warley es el más grande de los proyectos, no en vano es el único que tiene más de un voluntario europeo, tres en concreto, y en torno a unos 20 trabajadores y unos 40 participantes. (Los llamamos ‘participantes’, no despectivamente ‘discapacitados’ o eufemísticamente ‘gente especial’.) Y el grupo es muy heterogéneo: síndrome de Down, autismo, retraso profundo y ligero, trastorno obsesivo-compulsivo…  Desde un punto de vista físico todos son muy capaces. Tipton es mucho más pequeño en términos de cantidad de trabajadores y participantes. Las necesidades de los participantes y las actividades realizadas en consecuencia son parecidas a las de  Warley. ¿Por qué no está todo junto entonces? Razones físicas: Distancia.

-Making Tracks: Ahí me iré en marzo. La verdad, no tengo ni idea de que contaros. Sólo he estado allí una vez y me pareció un lugar muy agradable y tranquilo en comparación con el caótico Warley. Menos staff y menos participantes. Destinado a gente con múltiples y profundas dificultades de aprendizaje. Las actividades están más destinadas al bienestar de los participantes que al desarrollo de habilidades. Cuidados personales.

-Roshni: Ahí me iré en mayo. Es un servicio dedicado exclusivamente a mujeres asiáticas (India, Pakistan…). En consecuencia, allí sólo trabajan mujeres. Es un grupo pequeño y, siendo el agente cohesivo la etnia y el sexo, no puede esperarse otra cosa que heterogeneidad en cuanto a dificultades de aprendizaje específicas.

-Otros servicios donde no trabajan los voluntarios: Stepping Stones, servicio de catering dirigido por y para los participantes, donde pueden desarrollarse como profesionales, obteniendo sus propios ingresos  e integrándose en la sociedad a través del trabajo. Oak Green Services, lo mismo, pero dedicado a la jardinería y el mantenimiento de edificios.

Las actividades que se pueden realizar como voluntario son en consecuencia muy diferentes de un centro a otro, pero en general podemos decir que se estructuran de la siguiente manera:

9.00-10.00: Escorting/ Morning jobs: Puede que te toque lo uno o lo otro. En el primer caso acompañas en el minibús que va recogiendo a los participantes cada mañana. En el segundo caso te quedas en el centro preparando las cosas para su llegada (bártulos para preparar las bebidas calientes a punto, toallas y demás accesorios para la sesión de piscina listos…)

10.00-12.00: Actividad por la mañana: Cualquier cosa, dependiendo del proyecto. En Warley o Tipton, desde ir de compras, hasta manualidades, dar un paseo, clase de música, ir a la piscina, jugar al billar, cocinar, hacer deporte, bailar… En Making Tracks entre manualidades, música, paseos, piscina y habitación sensorial, anda la cosa. En Roshni, según mis compañeras de piso, M.B y M.P,  que ya han pasado por allí y lo consideran el proyecto más aburrido del mundo, beber té y cotillear. Pero lo cierto es que a veces entre bebidas y ‘marujeo’ hacen cosas, como manualidades, cocina, ver películas de Bollywood o pasear.

12.00-13.00: ‘Pausa’ para la comida: Es una pausa de las actividades, no del trabajo, porque tú sigues trabajando. Me explico, tú comes, pero tienes que estar pendiente de los participantes, echarles una mano, y un ojo también.

13.00-15.00: Actividad por la tarde: Me remito al apartado ‘Actividad por la mañana.’


15.00-16.00: Escorting/ Afternoon jobs: En el primer caso acompañas en el minibús que lleva a los participantes de vuelta a casa. En el segundo caso limpieza general de las instalaciones entre todos los que no conducís o acompañáis en el minibús.  

Mi voluntariado en Options for Life III: Vida cotidiana del voluntario y trabajo diario

En esta organización trabajamos 6 voluntarios europeos. Bueno, actualmente, sólo voluntariAs, y vivimos en dos casas distintas.
Yo vivo en un pequeño adosado, propiedad de la organización, con M.B y M.P, búlgara y portuguesa respectivamente. La primera acaba su proyecto el mes que viene y un nuevo voluntario, ya sabemos que es chico y español, viene a reemplazarla, del mismo modo que yo reemplacé hace seis meses a otro voluntario alemán, y que M.P será reemplazada en julio y yo en agosto. Metáforas del ciclo vital.
En la otra casa, alquilada por la organización, viven A.P, voluntaria portuguesa que llegó el mismo día que yo;  C.F, francesa que llegó el mismo día que M.P, es decir un mes antes que yo; y L.F, también francesa, que termina su proyecto dentro de dos meses.



Así que eso es. Al llegar aquí te asignan la casa que toque y punto. Si tienes suerte como yo, genial. Si no tienes tanta, como A.P, o te resignas y lo tomas con calma, o te vas de vuelta. Pero no vamos a entrar en detalles respecto de las penas y alegrías de la convivencia. Baste decir que yo estoy contenta, y que siendo la novata, desde el primer día me hicieron sentir como en casa, que estoy a gusto con mis compañeras aunque no celebremos fiestas locas los fines de semana y no salgamos mucho de marcha, que esto acabará  y no seremos las mejores amigas del mundo, pero que tenernos las unas a las otras en momentos de estrés o preocupación o simplemente para charlar cada tarde y ver la tele juntas después del trabajo, es más de lo que me esperaba.

En cuanto a problemas caseros mayores, como cuando se nos estropeo la calefacción, se nos rompió la batidora, o nos robaron el  contenedor de reciclaje (¡?), contamos con la Business Administration Manager de la organización, que se encarga de gestionar todo el papeleo, trámites y  pagos.

Por lo que se refiere a problemas y dudas como voluntarias europeas, contamos con un recién estrenado mentor, V.I, italiano, que fue voluntario europeo él mismo en su momento y se quedó como trabajador de pleno derecho hace más de un año. Lo han nombrado recientemente, pero lo cierto es que en la práctica ya era nuestro mentor pues siempre acudíamos a él en caso de duda. ¿Quién mejor que alguien que ya ha pasado por todo esto?

Dejando a un lado todas  estas generalidades. ¿Cómo es un día aquí para nosotros?

Así podría ser un lunes cualquiera:



7.00 am, M.B  y L.F, en sus respectivas casas, se levantan y se preparan para ir a trabajar, a Roshni la primera, y a Tipton la segunda. Tienen que coger el bus pronto así que son las primeras en irse.

7.45 am, M.P y yo nos levantamos y nos preparamos para ir a trabajar, ella a  Making Tracks, yo a Warley.

8.40 am, M.P sale de casa en dirección a su centro. Yo, dependiendo de cuál de las dos bases de Warley en que me toque ese día, salgo con ella o me permito unos 15 minutitos más.

9.00 am, Cada una llega a su centro. Yo me encuentro en el mío con C.F, en una de las bases, o A.P, si es en la otra. Un vistazo rápido al cuadrante semanal. Empieza la ronda de minibuses en todos los centros. A.P y yo acompañamos. C.F se queda preparando todo para la llegada: Prepara las cosas para las bebidas, recoger los trapos y mandilones de la secadora del día anterior, descargar el lavavajillas…

10.00 am, Llegamos de vuelta a la base. En Warley, algo de caos; que si ayuda para quitar los abrigos, que  si dónde está fulano que tiene actividad conmigo… En Making Tracks, Tipton y en Roshni, tranquilidad y organización.

10.20 am, Empezamos las actividades de la mañana. Mientras unos grupos cocinan, otros bailan y otros hacen manualidades o deportes, A.P tiene informática, C.F, va de compras, y yo tengo música. M.B en Roshni tiene manualidades y a M.P en Making Tracks le toca piscina. Llegamos al aula de música, en torno a cuatro participantes, un miembro del personal y yo. Preparamos unas bebidas calientes, tocamos los tambores, sesión de karaoke, etc…

12.00 pm, Nos dirigimos todos al comedor. Ayudamos a los participantes menos capaces y cuando están servidos vamos a por nuestra propia comida. M.P en Making Tracks, da de comer a un participante, cucharada a cucharada. ¿Nos sentamos juntas las voluntarias de Warley? Raramente. Lo normal es estar repartidas en diferentes mesas para ayudar.

12.40 pm, Todos, participantes, trabajadores y voluntarios, colaboramos en diferentes tareas. Recoger mesas, fregar platos, vaciar contenedores, barrer el suelo…

13.00 pm, Empezamos las actividades de por la tarde. De nuevo, unos grupos cocinan, otros hacen manualidades, etc.  A.P va a jugar al fútbol, C.F, hace manualidades, y yo voy de paseo, si llueve, al centro comercial, si no al parque, que de ambas cosas andan sobraos los ingleses. M.B en Roshni  ve una película y a M.P en Making Tracks le toca habitación sensorial. Nosotros, el conductor, yo y en torno a cinco participantes, nos subimos en el minibús y nos damos una vuelta por donde corresponda.

15.00 pm, Estamos de vuelta en la base. Recogemos y reorganizamos a los participantes en los minibuses y los llevamos de vuelta a sus casas. Mientras, C.F ayuda a los demás miembros del personal con la limpieza del centro.

16.00 pmFin de nuestras siete horas de máximo de jornada laboral. Cada mochuelo a su olivo.


16. 20 pm, Todas estamos en casa. Tiempo de relax, skype, duchas, cenas… Pero antes de todo eso, cada una se prepara su té, merienda o lo que sea. Nos dirigimos  a nuestros preestablecidos sofás en el salón. “So, how was your day?”, “Uff…”

Mi voluntariado en Options for Life IV: ¿Cómo meto esta primera parte de mi proyecto en el Youthpass?

Y tras todo esto te das cuenta de que ya has llegado a la mitad de tu proyecto y se te da por recapacitar sobre lo vivido y el porvenir. Y parece que te enteras de que el final está a la vuelta de la esquina, y entre pasado y futuro está el Youthpass. Sí, ese documento que certifica la experiencia adquirida y que tú mismo tienes que ir confeccionando, para que luego puedas hacerlo constar en tu currículum.

 Pero, en serio, ¿a qué potencial contratante le importa lo que he aprendido? Porque simplemente he aprendido que pellizcar las mejillas de Louis hace que ponga una sonrisa que tanto puede ser de angelito como de diablillo cuyos planes desconoces, para darle la espalda dos segundos y encontrártelo lamiendo la baqueta del bombo o, lo que es peor, a su mejor amigo Yazid.
Y también, y sobre todo he aprendido sobre mí misma. Que un abrazo de buenos días de Nat  o Imy  me da más energía para toda la mañana que dos tazas de café. Que disfruto mucho más haciendo manualidades en papel cebolla con Elinor, oyendo historias sobre su madre, su gato, y su dentista, que escaqueándome para un cigarro o un café como hacen otros. Que me gusta preparar el té de Maggie, esa granny imparable, con leche y dos azucarillos, porque siempre me contesta con un muy inglés “Thank you, darling.” Que si cuando John  está nervioso y es un dolor de muelas, le cojo la mano y se calma, me siento como Dios. Como cuando consigo arrancarle más de dos palabras seguidas a Albert. Que hasta los trabajos más estúpidos, como desenredar los cordones de los mandilones recién salidos de la secadora tras una sesión de cocina, tienen recompensa cuando, tras más de media hora absorta en el trabajo manual, lo que te devuelve la mente a este mundo es un “Helga (!?), me gusta tu cara cuando estás concentrada” de Brian, que vale más que todos los poemas de Neruda. Que con Audrey se me olvida la vergüenza en las sesiones de baile y acabamos las dos a lo free style, porque lo importante es pasarlo bien. Que no puedo evitar sentir una pequeña decepción cuando uno de ellos falta. Que hasta me da algo de agobio ver la cara de Wally cuando llevamos mucho tiempo sin vernos y ansioso viene a mi encuentro para recordarme que  “eres mi amiga. El 17 de octubre te puse en mi libreta. Ahora, somos amigos. Todos lo saben.” Y yo contesto “sí, Wally, somo amigos, ahora y todos los días aunque no nos veamos.” Y sonríe y chocamos los cinco. “Gracias, Olga. Me gustan tus botas”. Sí. A Wally le gustan las botas.


Pero eso no le interesa a ningún posible empleador. Por eso quedaría muy agradecida si alguien sabe como resumir todo eso en una sola línea para mi currículum.

sábado, 25 de enero de 2014

Escapadas IV: Newcastle upon Tyne




Llevo dos meses sin publicar nada. Lo sé. Soy una mala bloguera. Lo siento. No os voy a aburrir con excusas y tampoco prometo enmendarme porque no me gusta romper promesas.

En fin, como os adelantaba en una de mis últimas entradas, allá por el año 2013, el primer fin de semana de diciembre lo pasé en Newcastle con los voluntarios que conocí en mi On arrival training y que generosamente me acogieron y guiaron por la ciudad como yo había hecho previamente en Birmingham.

En resumen:

Viernes. Tras más de 6 horas de viaje, llegué a Newcastle. Y allí, en una estación de bus no mucho más grande que una gasolinera corriente, me estaban esperando.
Caminamos desde la estación de bus hasta lo que los ingleses llaman Metro, que viene a ser un cercanías normal y corriente, con un único par de paradas bajo tierra en el centro. Nos lleva como unos 10 minutos a paso ligero. El billete es bastante barato en comparación con el transporte en Londres y Birmingham. En torno a 1,70 el billete de ida. 5 minutos de metro y otros 5 andando y llegamos a su casa. Cenamos, nos ponemos al día y a la cama, que mañana nos espera una larga jornada turística.

Sábado. Salimos de casa por la mañana temprano. Yo, por primera vez en mucho tiempo, no me he mirado ninguna información del sitio al que viajo. No he planeado nada. Me dejo llevar completamente por mis guías. Cogemos el metro en dirección a la playa. Nos bajamos en Tynemouth. En la propia estación nos encontramos con el mercadillo que se celebra cada fin de semana. Nos damos una vuelta. Es pequeño pero coqueto.
Salimos de la estación y nos dirigimos a la playa. Es una zona agradable. Nos quedamos en el paseo. Damos una vuelta alrededor de las ruinas del Tynemouth Castle and Priory. El mar bate furioso y hace un viento de justicia pero es como debe ser, de otro modo sentiría que estoy a la orilla de un mar que no es el mío.
Por el camino de  vuelta a la estación paramos en The Green Ginger Shopping Arcade. Lo que tiene de especial este mini-centro comercial, es que se encuentra dentro de lo que fue una iglesia construida en el siglo XIX.
Nos subimos al metro en dirección al centro. Cuando llegamos ya es hora de comer y ponemos rumbo hacia un Wetherspoon (Franquicia de pubs.  Barata. Siempre hay uno a mano). Para llegar atravesamos un German Market  bastante tristón en comparación con el fastuoso mercado navideño birminghense.
Después de comer  vemos el castillo del que Newcastle toma su nombre, y parte del  Muro de Adriano. Llegamos a orillas del río Tyne y cruzamos el Millenium Bridge para llegar a The BALTIC, Centre for Contemporary Art, desde cuyo quinto piso observamos la mejor panorámica de la ciudad.
Volvemos hacia el centro. La catedral, el mercado, galerías comerciales, pausa para un café, los escaparates de  Fenwick en Northumberland Street,  que estas Navidades han escogido los cuentos de hadas como tema principal y están abarrotados de gente pegada a sus cristales como si de las ventanas de un mundo mágico se tratase.
Volvemos a casa. Preparamos la cena. Sobremesa hasta la madrugada. A cama, que mañana cojo el bus de vuelta a primera hora.

Domingo: De camino a la estación de bus nos cruzamos con todos los geordies que vuelven de su noche juerga, y con sus vómitos repartidos por la acera. Despedidas. Me subo al bus. Dejo  Newcastle cruzando uno de sus innumerables puentes y a la salida obtengo una vista privilegiada del Ángel del Norte.


sábado, 23 de noviembre de 2013

Inglés, ¡por fin!



Tras casi cuatro meses por estas tierras puedo volver a hacer balance de mi nivel de inglés.

Las primeras dificultades de las que os hablé aquí han quedado ya superadas, y puedo decir que salvo en casos de desconocimiento de vocabulario, ya pillo todo lo que me dicen sin problemas. Es más, ha llegado un momento en que me entiendo perfectamente con los participantes de mi organización de acogida, que en su mayoría tienen problemas del habla y a quienes jamás pensé llegar a entender ni aunque hablasen castellano. Pero este exceso de confianza le ha dado la vuelta a la tortilla. ¿Cómo?

Al principio, cuando no entendía nada, si me decían algo siempre tenía que pedir que me lo repitieran. En muchos casos era en vano, y yo seguía sin entender. Por no alargar mucho la cosa decidí guiarme por la entonación de mi interlocutor, y responder conforme a ella. Cuando su tono era alegre, yo asentía y respondía “yeah, he, he”, pero cuando percibía fastidio, solidarizándome, torcía el gesto y respondía “puff, yeah…”. Y así fue hasta que se me acostumbró el oído a este extraño dialecto y empezamos a entendernos.

¿Pero qué pasa ahora? Pues lo contrario. A veces tengo la sensación de que en cuanto me relajo y dejo poner cuidado en la pronunciación… ¡Zasca! Me aplican mi técnica patentada.

Esto de ganar fluidez y naturalidad va a ser cosa de mucho tiempo. Por suerte aun me quedan 8 meses por delante.

Por lo demás, una vez que le hayáis cogido el truquillo a la pronunciación, que no os extrañe el hecho de que a los españoles nos digan que somos un poco pijos. Se debe a que muchas expresiones anglosajonas tienen equivalentes latinos, que para ellos son más formales, pero son más fáciles de recordar para nosotros. Por ejemplo, esto ocurre mucho con los phrasal verbs. Nosotros solemos decir “discover” en lugar de “find out”, o “investigate” en lugar de “look into”… Y el abuso de los términos latinos cuando existen otros anglosajones puede sonar un poco pedante. Antes de desvelar la razón de mi abuso de palabras de raíz latina había quien me miraba como pensando ‘Of course, she is a lawyer and has an university degree! Sofisticated girl!’. Pues no. Ya veis que es todo lo contrario.

Y ahora os preguntaréis: ‘¿Entonces puedo ir a Birmingham a practicar inglés?Para quienes queráis aprender o mejorar inglés, Birmingham puede ser mejor opción que Londres, puesto que cuando voy a esta última apenas hablo inglés. Hay millares de hispanohablantes allí. Sin embargo, el inglés que podáis practicar en Brum no es  ni de lejos el inglés estándar que te enseñan en la escuela y que es más fácil de oír en Londres. Valorad ambas cosas.

Los que necesitéis clases de apoyo en Birmingham podéis acudir a una de sus muchas academias, aunque son bastante caras. No obstante, existe la posibilidad de acudir a clases gratuitas aunque no en horarios muy buenos.

Mi consejo: La mejor manera de aprender un idioma es pasar una temporada totalmente sumergido en él. Si podéis permitíroslo no lo dudéis. Al principio se puede sufrir un poco pero merece la pena.

Os dejo alguna información, aunque hay muchísimos centros:


Un ejemplo de academia bastante cara aunque acreditada por el British Council:


Un centro donde se imparten cursos gratuitos:

sábado, 16 de noviembre de 2013

La comida en Birmingham: ¡fuera tópicos!



El reciente auge internacional de la cocina española parece haber vuelto algo prejuiciosos a muchos compatriotas que desprecian la comida extranjera y especialmente la de Reino Unido, que no tiene precisamente buena fama. Pero como todos los tópicos, este también es injusto.

Es cierto que cuando llevéis por Inglaterra una temporada echaréis de menos ciertas cosas que aquí no se consiguen fácilmente (o baratamente). Añoranzas al margen, hay que tener en cuenta que con algo tienen que llenar ese hueco los británicos. Así que aquí se utilizan otros alimentos que en España pueden resultar más secundarios. Por ejemplo, aquí hay arándanos o grosellas todo el año, en todos lados y a muy buen precio. Y no sé en Madrid, pero de donde yo vengo, eso no pasa. En fin, que es una buena oportunidad para acercarse a otros alimentos.

Otro tópico a desmontar: La comida típica en Inglaterra es fish and chips y baked beans. Es mentira. Reino Unido ha sido una potencia colonizadora y no se ha limitado a exportar el críquet a sus colonias sino que ha importado tradiciones culinarias de todo el mundo que, fusionadas con la propia, hacen de su cocina una de las más variadas.
Y en este punto os hablaré del plato típico de Birmingham: el Balti. Durante la segunda mitad del siglo pasado, inmigrantes Pakistaníes instalados en esta ciudad comenzaron a desarrollar una cocina influenciada por su cultura gastronómica pero diferente de la tradicional de sus lugares de origen. Así surgió una forma específica de curry propia de Birmingham. Es tan típica de Birmingham que cuando alcanzó la fama y se extendió a otros lugares, estos restaurantes se anunciaban como Brum Balti. Como ya he explicado, Brum es el otro nombre de Birmingham.
Esta variedad de curry está bastante buena, y lo digo yo que no soy muy apasionada del curry. Hay muchos restaurantes en los que podéis probarlo. Parece ser que la zona típica y originaria es la conocida como El triángulo del Balti y comprende Ladypool Road, Stoney Lane y Stratford Road.

No obstante, no dejéis de probar otras especialidades británicas como el queso Stilton o el de Chesire, el roast beef, el BLT sandwich, los Scotch eggs, el Welsh rarebit, el Yorkshire pudding, los bangers and mash, hash browns, toad in the hole… Eso sí, no os lo recomiendo para la operación bikini. ¿Dónde probar estas cosas? En cualquier típico pub inglés. Comida típica a precios asequibles. Y estad atentos porque ahora hay muchas promociones que incluyen la bebida con el menú, así que se acabó eso de ‘Sí, sí, la comida es muy barata pero en la bebida te tangan’.

Y ahora diréis: ‘Vale, pero todo eso sigue sin superar a nuestra cocina.’ Es cierto. Nada más lejos de mi intención que pretender que la cocina británica sea mejor que la española (y mucho menos más sana). Tan sólo quiero reparar una mala fama injusta. Y para eso me guardo un as en la manga: los dulces. Oh, yeah! Los dulces ingleses. ¡Qué dulces, Señor! ¡No tienen nada que envidiarnos en este terreno! Y con el cuento de que tras dos años de inactividad ha sido ponerme a trabajar y perder un par de kilos, ya tengo excusa para ponerme morada. De seguir así los recuperaré muy pronto a base de cookies, muffins, butterfingers, bagels, scones, Chelsea buns, banoffee pie, Devonshire splits, Battenberg cake, apple crumbleOh, my God! En mi último arrebato goloso decidí surtirme para el desayuno de este domingo. Sólo de pensar lo que me espera en la despensa…


[P.D: La comida que nos dan en la organización sí cumple con todos los tópicos de la comida inglesa o peor… ¡Es horrible! Pero ¿acaso no lo es toda la comida de rancho sea española o inglesa? Lo dicho, ¡no me seáis prejuiciosos!]

Turismo al estilo voluntario europeo y tour turístico en Birmingham

Veréis, una forma de hacer turismo muy extendida entre los VE consiste en recorrerse el país haciendo noche en las casas de otros voluntarios a los que se conoce gracias al On- arrival training. No sólo es turismo low-cost, sino que también es una buena forma de consolidar potenciales amistades.

Hace un par de semanas vinieron a mi casa mis queridas voluntarias de Newcastle y pasamos un fin de semana estupendo. Pero claro, el principal objetivo de un viaje de siete horas en bus es conocer la zona, así que me tocó hacer de guía turística.

Birmingham no es una ciudad muy grande. ¿Cómo es eso posible si es la segunda ciudad más grande de Inglaterra? Pues supongo que se debe a que el número de habitantes y la extensión de los barrios residenciales son enormes, pero lo que viene siendo el city centre… Te lo recorres en un día, y si me apuras, en una mañana. ¿No ves tan claro cómo condensar en tan poco tiempo esos puntos clave? Pues sigue leyendo.

Nos bajamos del bus en Broad Street,  la parada previa a los canales. Caminamos hacia el centro y a mano izquierda encontramos… ¡Pues eso! Los canales. En mi opinión son una parada obligada. La vista con más encanto de la ciudad. Ese lugar al que llevas a la gente y todos sueltan algo como “Pues no me importaría vivir aquí, la verdad”.  Un paseíllo por la zona y volvemos a Broad Street.  Seguimos caminando hacia el centro.


Los canales

Segunda parada, también a mano izquierda, la New Library en Centenary Square. ¿La biblioteca? Pues sí. No sólo es una de las más grandes y modernas de Inglaterra, sino que tiene varias terrazas a diferentes alturas desde donde obtener una buena panorámica de la ciudad.


The New Library

Salimos de la biblioteca y de nuevo hacia el centro. Llegamos al Museum and Art Gallery atravesando lo que anteriormente fuera la Central Library, ahora vacía, salvo por los bajos comerciales de la planta que atravesamos.


Birmingham Museum and Art Gallery

El museo, de entrada gratuita, se divide en dos partes. En una podemos admirar principalmente pintura del siglo XIX y la otra está dedicada a la historia de la ciudad, desde los primeros asentamientos hasta la actualidad. Aunque tiene obras importantes y de calidad en las que merece la pena detenerse, no es un museo muy grande, así que no os tomará mucho tiempo recorrerlo.

Al salir lo rodeamos y aparecemos en Victoria Square, plaza principal de la ciudad, con su escultura de la Reina Victoria y una enorme fuente rodeada por una escalinata por la que descendemos hacia New Street



Vista de Victoria Square y el City Council desde New Street

Esta es la calle con más animación de Birmingham, la zona comercial. No nos oponemos a la ley de la gravedad y dejamos que esta nos impulse calle abajo. Allí está el súper complejo comercial llamado The Bullring, conectado interiormente con Selfridges. ¿Pero Selfridges no está en Londres? Pues sí, pero hay un segundo Selfridges en Birmingham cuyo aspecto arquitectónico externo se ha convertido en emblemático de la ciudad.


Selfridges y  St. Martin

Seguimos bajando y llegamos a Saint Martin in The Bullring, la catedral. Y si seguimos a mano derecha encontramos el  Bullring Indoor Market, vamos, el mercado. Podemos atravesarlo o rodearlo pero acabaremos ante las asiáticas puertas del Arcadian o China Town.


Y eso es todo, que para un día es más que suficiente. Ahora toca relajarse tomando un chocolate caliente con nata en el Costa situado dentro de la tienda Forever21 de The Bullring, con vistas a la catedral o una sidra en The Green Room detrás del Arcadian, o volver hacia Broad Street y probar una English Ale en The Figure of Eight. Y si aún os quedan fuerzas podéis quedaros por la zona hasta altas horas de la madrugada porque allí es donde se concentra la movida nocturna.

Así fue cómo les enseñe mi ciudad a mis huéspedes y cómo las dejé exhaustas. No pasa nada, se tomarán la revancha en un par de semanas cuando yo vaya a Newcastle, pero eso ya os lo contaré…



jueves, 7 de noviembre de 2013

Escapadas III: Oxford



Hace un tiempo que no escribo, pero hay una explicación: ¡Días libres! Y una de las cosas que hice fue un poco de turismo. Esta vez, le tocó el turno a Oxford.

Oxford es una ciudad, pequeña, agradable y, como todos sabéis, universitaria. Por tanto tiene un ambiente que en España podría equivaler a Salamanca o Santiago de Compostela.

Me decidí a ir cuando por curiosidad encontré unos billetes de tren bastante baratos y no me lo pensé. Así que llegado el día me levante bien temprano y me fui a la estación. El trayecto es de una hora y cuarenta minutos aproximadamente.

Al llegar a Oxford os aconsejaría que al salir de la estación tiraseis para adelante y que no sigáis los carteles de ‘City centre’. Son un poco engañosos. Pero el hecho de seguirlos me llevo hasta la primera parada interesante: El Castillo de Oxford.

Desde allí, se llega fácilmente a las calles principales Queen Street y High Street. ¿Están ahí el Trinity College y la Bodleian Library? Pues no. Para eso tenéis que dirigiros a la paralela Broad Street, y os recomendaría que lo hicierais a través del Covered Market. Un pintoresco mercado cubierto donde encontrar puestos de comida, artesanía, accesorios…

Y llegados a Broad Street, sí, os encontrareis con el Trinity College. El precio de entrada de todos los colleges viene rondando las dos libras y no hay otra manera de librarse de pagarlas que siendo estudiante del College en cuestión o ir de acompañante de alguno.

Enfrente encontraréis el Museo de la ciencia. Gratuito, pequeño y algo caótico. Y a su lado la Bodleian Library. Sí, fans de Harry Potter, esa misma. Y justo detrás está la Cámara de Radcliffe.

Desde Broad Street, si seguís por Magdalen Street llegaréis al Ashmolean Museum, lleno de objetos curiosos, réplicas escultóricas y una pequeña pero interesante colección de pintura, con obras principales de los prerrafaelitas.

Por lo demás, os recomiendo que callejeéis un poco, que os maravilléis con el ambiente y la arquitectura, y que (por qué no) os compréis la típica sudadera por un precio que ronda entre las 12 y 18 libras. Descubrid algún rinconcillo como George & Danver en St. Aldate’s Street, donde reponer fuerzas con un Wafle Sundae, o una librería con todos los libros a dos libras, situada, si no recuerdo mal, en New Hall Inn Street.


domingo, 13 de octubre de 2013

La meteorología Birminghense

En mis primeras semanas por estas tierras me di cuenta de dos cosas: La primera, que el trending topic de las conversaciones inglesas es el clima, y la segunda, que todo el mundo cree que en España vivimos una especie de verano eterno.  ¿Cómo me di cuenta? Pues porque he tenido tantas veces la siguiente conversación que ya he perdido la cuenta.

Brummie: So, you are Spanish, ain't you? Well, we usually have bad weather here. Don’t worry, you’ll get used to it, but here it’s always rainy, cloudy and cold.
[Así que eres española, ¿no? Bueno, aquí suele hacer mal tiempo. No te preocupes, te acostumbrarás, pero aquí siempre llueve, está nublado y hace frío.]

Yo: Yes, where I live it’s the same.
[Sí, donde yo vivo es igual.]

Brummie: Ha, ha, ha, ha…

 Yo: No, this is not irony. I’m from the North and where I live it’s always rainy and cloudy and cold.
[No, no es ironía. Soy del norte y donde vivo siempre llueve, está nublado y hace frío.]

(Y me cuesta no añadir: And we neither say “olé” nor dance flamenco, joder! [¡Y no decimos “olé” ni bailamos flamenco, joder!])

A una norteña no se la asusta tan fácilmente con amenazas de mal tiempo. Pero estoy empezando a pensar que subestimé la meteorología de Birmingham. A ello pudo contribuir el hecho de que el día de mi llegada estábamos a 29º y con un 93% de humedad. Pero ya me advirtieron que eso era algo que sólo pasa una vez cada tropecientos años.

En fin, esto sólo lo entenderéis quienes veis Juego de Tronos o leéis Canción de hielo y fuego, pero yo suelo bromear con que Galicia es Invernalia. Donde, aún en pleno verano, el invierno parece no acabar de irse y por donde entran todos los temporales de la Península. Vamos, que en mi tierra nos pasamos el año diciendo aquello de que “se acerca el invierno” prácticamente desde el solsticio de verano, mientras apagamos las brasas de la noche de San Juan. A veces incluso hay inviernos que parecen durar 7 años.¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Pues ambas están interrelacionadas y de ellas se extrae una única conclusión: Si Galicia es Invernalia y Birmingham está al norte, Birmingham debe ser el Muro.
 Me siento como si estuviese haciendo un internship en la Guardia de la Noche, a lo que contribuye no sólo la climatología, sino también la condescendencia británica, una especie de mensaje no verbal que te transmiten con la mirada cuando preguntas por algo que para ellos es obvio pero para ti no tanto: “You know nothing, Jon Snow”.  Hasta me daban ganas de vestir el negro y pronunciar el juramento en alguna gélida noche de agosto. Sí, “gélida” y “agosto” en la misma frase.



“Night gathers, and now my watch begins…”

Bromas aparte, lo cierto es que la meteorología británica no es como muchos se imaginan. No es niebla y lluvia y todos los días del año. De hecho, es la meteorología más variada y cambiante que haya conocido y eso, en principio, no es malo. Lo malo es que todas las variaciones y cambios ocurren en el mismo día. Sí, en un sólo día pueden sucederse las cuatro estaciones del año.  Hoy, por ejemplo, puede amanecer soleado, a medio día hacer un frío que  pela y por la tarde caer un chaparrón del quince para pasar a una noche bochornosa. Eso hace a la meteorología inglesa única en su especie.

Mi consejo: Traed ropa de abrigo. Y si en las previsiones meteorológicas anuncian  buen tiempo, no os confiéis (salvo que sea muy buen tiempo) y vestiros por capas, así podréis adaptar vuestra temperatura corporal según la ambiental aumentando o disminuyendo el número de capas.

La explicación de por qué el tiempo británico es tan cambiante y por ello único en el mundo:

Birmingham BBC Weather. Os advierto que es incluso menos fiable que Meteogalicia, pero no hay británico que no la consulte varias veces al día:

domingo, 6 de octubre de 2013

El transporte no tan público en Birmingham



Quienes me hayáis leído ya habréis notado que me encanta UK. Como me dijo una de las chicas georgianas que conocí en mi On-arrival training, “Inglaterra siempre ha sido mi país soñado”. Pero los sueños siempre tienen algo de surrealistas. En este caso, la parte surrealista corresponde al  transporte “público”. Sí. “Público”. Entre comillas. Porque aquí el transporte “público” es privado. (No voy a extenderme en esto, vosotros mismos podéis informaros sobre la política de privatizaciones que llevó a cabo la Thatcher allá por los años ochenta y que, por muy inverosímil que parezca, nadie parece dispuesto cambiar.)

Supongo yo que de ese carácter “público” se derivan los otros dos grandes inconvenientes del transporte en este país: el desbarajuste y el precio. Para entenderlo mejor simplemente os voy a contar mi relación con el transporte público en España.

No sé cómo son las cosas en las demás comunidades autónomas pero en la mía son así de fáciles: Vas a Caixa Galicia, Novacaixagalicia, Novagalicia Banco, o como coño se llame ahora, y dices: “Quiero una tarjeta de transporte”, pagas dos euros y te la dan. Como es una tarjeta-monedero, te acercas al cajero específico para recargas y metes el dinero que quieras. ¡Listo! Ahora ya puedes coger todo el transporte urbano que te apetezca (tren o bus, en mi caso) y el descuento en el precio respecto al pago en efectivo es de un 40%, además de no cobrarte los transbordos dentro de la primera media hora. Con esta tarjeta también puedes pagar el transporte interurbano (aunque aquí de momento no hay descuento). Además no es personal así que cualquiera puede usarla aunque no esté a su nombre y si sois un grupo numeroso podéis pasarla varias veces y beneficiaros todos del descuento con una sola tarjeta. En resumen: Una tarjeta para todos los transportes, todas las zonas, todas las personas…

Vamos, ¡lo normal en pleno siglo XXI! Lo que cabría esperar en un país avanzado, ¿no? Pues, por lo que se ve, no. Aquí no.

En primer lugar, como ya he dicho, del transporte “público”, se encargan compañías privadas. En el caso de los buses son tropecientas, y cada una establece su precio. Y el precio del transporte “público” (bus, metro, tranvía o tren) siempre, SIEMPRE, es obsceno. Y sí, cuando digo esto he tenido en cuenta que los salarios aquí son más altos, y aun así es abusivo.

En segundo lugar, la única tarjeta-monedero que existe en Birmingham sólo sirve para el bus. Y por supuesto,  para el bus urbano. Pero no para todos los buses, of course. Solo para algunas de las compañías que la aceptan y en algunos casos no para todas las líneas que cubren. Y los supuestos  descuentos también son distintos según las compañías, pero siempre irrisorios. Si no se acepta la tarjeta en vuestra compañía habitual, como en mi caso y el de la mayoría, puesto que la mayor compañía es National Express que, ¡oh, sorpresa!, no la acepta, tenéis que pagar en efectivo siempre. CON EL IMPORTE JUSTO Y EN MONEDA.  No se aceptan billetes, no se devuelve cambio.

En tercer lugar, sólo quedan los Passes. Lo que nosotros llamaríamos “abonos”. La verdad es que meterse a explicar  lo de los abonos… Miles de posibles combinaciones, cada cual más surrealista... Me siento como Alicia en el País de las Maravillas. En este ámbito nada tiene sentido. Al mirar las distintas opciones te contagias de esa absurdez y acabas con ganas de gritar “¡Feliz no cumpleaños!” o “¡Que le corten la cabeza!”, mientras te cambias de silla corriendo con una taza de té en la mano.  

Por lo que a mí respecta me he dado cuenta de que para este gobierno dejé de ser joven hace casi siete años. Y aún no he cumplido 25. No pasa nada, así me quito de delante el abono Young, y ya de paso el Disabled  y el Older person, que aún me quedan otros 10 tipos por lo menos para considerar. Un sinfín de combinaciones posibles, de zonas, medios de transporte y horas... Y mirándolas me siento caer por la madriguera del conejo blanco… 

Para una zona, un abono. Así que si quieres viajar habitualmente entre dos zonas (Birmingham – Sandwell, por ejemplo) vas jodido,  porque tienes que pagar el abono que vale para todas las zonas, aunque no vayas a pasarte por Coventry en tu puñetera vida.
 
Un medio de transporte. Y si necesitas dos medios de transporte vas jodido también. Porque tienes que cogértelos todos. Eso sí, “todos”,  en este caso no incluye el metro. Sino bus y tren. El metro se paga a mayores. Y para ser una triste línea parece que estés pagando el mantenimiento de todas las líneas del metro de Londres.

Y a todo lo anterior  tienes que unirle el tiempo. No sólo me refiero al período de validez del abono (un día, una semana, un mes o un año) sino también a cuándo viajas. Puedes coger abonos de un período de validez de un año pero que sólo usarás los fines de semana. Los hay que solo valen para entre semana y los hay que solo valen a determinadas horas del día.

Por último, lo peor de todo es que te sientes en la obligación de coger uno por aquello de ahorrar algo, y que sabes que por más vueltas que le des te acabarás equivocando de abono: Por querer ahorrar de más después necesitarás otros viajes que pagar a parte, o por querer tenerlo todo pagarás un pastón para descubrir que has pagado servicios que no usas ni usaras jamás.

Mi consejo: Armaos de paciencia, coged la calculadora y miraos todas las opciones al detalle. Cuando hayáis acotado un poco las opciones pedid consejo a un lugareño. Volved a pensároslo y volved a hacer cálculos, si llegáis a decidiros con total seguridad por una opción ¡Enhorabuena!

Links:

Transporte en Birmingham:

Tarjeta- monedero:

Abonos:


Lamento el tono enfadado y quejicoso de esta entrada, pero a una acérrima defensora del transporte público estas cosas le tocan mucho la moral. Sobre todo porque se me hace muy difícil comprender que a nadie parezca importarle tal situación en un país con cierta dispersión territorial como es UK. 

Escapadas II: Worcester

Una de las actividades que más me gustan en el centro donde trabajo como voluntaria son las excursiones de un día. Creo que el porqué está bastante claro: Conozco un sitio nuevo, sin coste alguno para mí  y durante el horario de trabajo. Vamos, que todo son ventajas.

Esta semana he tenido la oportunidad de conocer Worcester. Una pequeña y encantadora ciudad inglesa. Una típica ciudad inglesa. Pero típica, típica, ¿eh? Cerrad los ojos, visualizad la idea que todos tenemos de “pequeña ciudad inglesa”. Bien. Pues así es Worcester. Más típica que el té de las cinco. Así que, si como yo, sois amantes de todo lo inglés, os encantará esta ciudad.

Realmente merece la pena sólo admirar la panorámica de la ciudad desde el puente que cruza el manso río Severn, lleno de cisnes, con la silueta de la catedral y la aguja de St. Andrew recortadas en el cielo.

Desde Bridge Street, dirección norte, llegamos directamente al centro y por tanto a la zona comercial cuyo núcleo se extiende entre Broad Street y High Street. Grandes cadenas comerciales mezcladas con pequeñas tiendas más pintorescas.

En Saint Nicholas Street, paramos para comer. Un típico pub inglés, de arquitectura estilo Tudor, llamado Courtyard donde sirven buena comida de pub. Buen sitio para un fish and chips bastante aceptable en un ambiente agradable.

Por supuesto, como toda ciudad inglesa que se precie, Worcester tiene su propio “Museum and Art Gallery”. Y como en todos, la entrada es gratuita. No obstante, a no ser que, como yo, te consideres un auténtico entusiasta de los museos, no es muy impresionante. Y de nuevo, como toda ciudad inglesa que se precie, tiene más de un parque por el que pasear.


Si vas a Worcester no dejes de visitar la catedral, pero sobre todo callejea. Porque su ambiente, su arquitectura, realmente merecen la pena.

The Courtyard Pub:

http://www.courtyardworcesterpub.co.uk/

domingo, 29 de septiembre de 2013

A Inglaterra a aprender… ¿inglés?



En el poco tiempo que llevo aquí mi nivel de inglés oído y hablado ha mejorado a pasos agigantados. Esto confirma mi antigua sospecha de que unos meses en el país cuya lengua se pretende aprender son mucho más efectivos que años de Escuela de Idiomas.

En fin, que mi experiencia con el idioma es, dentro de lo que cabe, positiva.

¿A qué me refiero con “dentro de lo que cabe”? Veréis, no he conocido a ningún extranjero por estas tierras que llegase sabiendo el idioma de UK. “Eso es imposible”, diréis. Pues no, porque tanto yo como muchos de esos extranjeros habíamos estudiado inglés a cañón, tenemos el título de la EOI y sacábamos muy buenas notas. Pero llegas aquí y te encuentras con que ni Dios habla inglés. “¿Cómo no van a hablar inglés?”, os preguntaréis. Así es, amigos, he llegado a la conclusión de que sólo caben dos posibilidades: La primera es que nos han mentido y estaban enseñándonos chino en lugar de inglés, y la segunda es que nos han mentido y en UK no se habla inglés, sino chino.

Y es que la sensación de muchos al llegar es que aquí se habla un idioma totalmente diferente al que te has pasado años estudiando. Y no me vengáis con que la culpa es del nivel que tenemos, que es muy bajo y bla, bla, bla… No es cuestión de nivel. Os digo que es simplemente otro idioma.

Así que ahora me río de quien, como yo hace unos meses, está en España viendo documentales y series de la BBC en versión original y sin subtítulos, pensando que es un crack del inglés y que esto es pan comido… ¡Ja,ja,ja!   Sí, ¡Qué bonito es el inglés de la BBC! ¡Y qué fácil! ¡Y qué correcto! ¡Y qué bien se entiende! ¡Y qué nivel tan alto tenemos todos de inglés de la BBC! ¡Ja, ja, ja! Pues que os quede una cosa clara: aquí el inglés de la BBC sólo lo hablan en la BBC… Y quizá en Buckingham Palace.

Esa pronunciación estándar, tan facilita de entender es la llamada received pronunciation o the Queen’s English.  Y no se corresponde para nada con la realidad. Si alguna vez os pensasteis que los acentos de los nativos ingleses eran 4 o 5 (América, Australia, Inglaterra, Irlanda y Escocia), os compadezco. Pobres inocentes. En Birmingham, por ejemplo, tienen un acento, súper cerrado, y a cuatro millas de distancia, en el Black Country, otro, igual de enrevesado, pero distinto. Y todo eso mezclado con múltiples dialectos. Porque aquí en el Black Country tienen un dialecto, y no es que sean especialitos ellos, no. Es que parece que no hay pueblo que se precie que no tenga un dialecto propio que dificulte las cosas, no sólo a extranjeros sino también a nativos de cuatro pueblos más pa’ allá. Por lo que tengo entendido, el más temible de todos ellos es el Geordie, el dialecto de Newcastle. Y que quede claro, son dialectos, no Slang. Eso ya es otra historia.

Así que, como todos los extranjeros, al llegar te pasas un par de días en shock. Después te sacudes el atontamiento de encima y espabilas. No te queda otra. Te dices a ti mismo “keep calm”, y respiras hondo para zambullirte en el nuevo idioma. Sin miedo, que tu no entenderás un carajo, pero ellos entienden sin problemas tu patética imitación de acento de la BBC.

Poco a poco, en un par de meses, te habrás habituado a lo mal que hablan inglés estos ingleses. Sí. No es que lo diga yo, ni todos los extranjeros. Es que entre nativos de distintas zonas también se acusan de la comisión de atrocidades contra su propia lengua. Y es muy frecuente cruzarte con algún inglés que se compadezca de ti por tener que vivir en X zona, donde hablan tan mal y es tan difícil de entender el idioma.


Mi consejo: Afortunados futuros inmigrantes que vais a estableceros en Oxford, Cambridge e incluso Londres, no os preocupéis de nada. El resto, dejad de ver documentales y series de la BBC y poneros a ver reallities ahora mismo. Sí, son un coñazo, pero es la única forma que se me ocurre de que podáis acceder desde vuestras casas a este verdadero inglés. Además, a los ingleses les gustan tanto que los hacen de todo tipo y condición. (Don’t tell the bride, Come dine with me, Geordie shore, The intruder…)