lunes, 16 de septiembre de 2013

On arrival training: Día 2

A las 9 bajamos a tomar nuestro English Breakfast, pues tenemos que estar en la Meeting Room a las 10.

1.       Actividad de la mañana: Intercultural comunication: Básicamente hablamos del shock cultural que se puede sufrir en el extranjero y del ‘cultural iceberg’, que implica que cuando nos vamos a vivir a un país extranjero, UK en mi caso, hay ciertas diferencias que nos resultan obvias (conducir por la izquierda, horarios…) como la parte visible de un iceberg,  pero hay otras costumbres (la mayoría) que no son tan obvias, como la parte sumergida. Aquí os expongo las tres más llamativas:

-          En UK se paga en mano. Cuando paguéis en efectivo debéis entregar el dinero en mano, no dejarlo sobre el mostrador, eso es de mala educación.

-          Cuando contestéis a un ofrecimiento, siempre hay que decir ‘please’ tras un ‘yes’, y ‘thank you’ tras un ‘no’. Ejemplo: Do you want tea? Yes, please. Sugar? No, thanks. Especialmente, en este último caso. Una simple negativa suena durísima para un inglés.

-          Cuidado con los gestos. El único gesto universalmente reconocido es una sonrisa. Los demás dependen del lugar y cultura. Es muy importante que sepáis, y esto puede parecer básico pero alguno de los voluntarios no lo sabía, que en UK mostrar el gesto de victoria (una V formada con los dedos índice y corazón) con la palma de la mano hacia adentro es como en España hacer un corte mangas. 
     
Recordad:


2.       Actividad por la tarde: UK Presentation. Nos dividimos en cuatro grupos y a cada uno se le asigna por sorteo una zona de UK. Cada grupo debe realizar una pequeña presentación de 10 minutos sobre la zona que les corresponde. Tenemos 3 horas para prepararlo y un presupuesto de 5 libras para cada grupo. Podemos ser todo lo creativos y originales que queramos. A mi grupo le toca Gales. Decidimos hacer un Quiz sobre cosas curiosas de Gales. Preparamos las preguntas en un power point. Establecemos un sistema sencillo de puntuación y salimos a comprar una caja de chucherías como premio. Otro grupo decidió salir a entrevistar a la gente sobre las peores cosas de Inglaterra (el peor grupo musical, la peor comida…) y hacer un montaje en video, el grupo de Irlanda hizo algo entre un Quiz y una presentación tradicional, y el de Escocia hizo una presentación más tradicional y nos preparó porridge.

Le preguntamos a Bob si sería posible comprar algunas cosas con el presupuesto sobrante para una pequeña party. Afirmativo. Añadimos una libra más cada uno y algunos van a comprar sidra, cervezas y patatas fritas.

Hora de la deliciosa cena. Cuando acabamos nos reunimos en la Meeting Room y jugamos a Werewolf, uno de esos juegos en que uno es el asesino y los demás tienen que adivinar quién es. Nos vamos tarde a cama. Empezamos a ser un grupo más cohexionado.


On arrival training: Día 1

Me levanto a eso de las 5 de la mañana para coger una sucesión de trenes que deberían llevarme  hasta mi destino en unas 3 horas. El primero sale a las 6.
Los billetes me han llegado por correo unos días antes. La compañía es Crosscountry.

Es la primera vez que me subo a un tren de larga distancia inglés y hay unas cuantas cosas que me llaman la atención:
1.  Moqueta por todos lados. Sí, ya sé que los ingleses aman la moqueta más que la hora del té si cabe, pero ¡¿también en los trenes?! Esta obsesión no puede ser sana, sobre todo para los alérgicos.
2.   Son más lentos que cualquier tren de cercanías español. En serio, muuuuy lentos. Tanto que aquél viejo chiste sobre el tonto que al ver pasar los árboles desde el tren decía ‘la próxima vez vamos en pino’, aquí cobra sentido.
3.   No importa que la temperatura exterior sea de 12º. El aire acondicionado hay que ponerlo a tope, que para eso lo instalan.
4.  Como en cualquier avión, pasa un azafato con carrito para vendernos algo que podríamos haber comprado en la estación por la mitad de precio.
5.  Que ‘¿Hay un médico en la sala?’, es una situación que no sólo se da en las películas puesto que varias veces oímos lo siguiente por megafonía: If there’s any passenger with medical knowledge, please tell the staff. Lo cual, creo que solo sirvió para alterar a algunos pasajeros puesto que dudo mucho que finalmente apareciese ese oportuno ‘médico’. Muy raro sería que sólo recordase el juramento hipocrático a la 9ª emisión del mensaje.
6.  IMPORTANTE: Si alguna vez notáis una pequeña disminución en la de por sí anormalmente disminuida velocidad del tren ¡mirad rápido a la pantalla! Sólo pasan el mensaje con el nombre de la parada una vez. Es vuestra única oportunidad para bajaros en una parada con la certeza de que no os habéis equivocado.

Llego a Bradford a eso de las 9.30 de la mañana. Desayuno en la estación y después voy a buscar el hotel. Sabiendo que el meeting no empieza hasta la 1 me dirijo a recepción para explicar precisamente eso: Que el meeting no empieza hasta la una y que si puedo dejar allí la maleta… pero la recepcionista me cierra la boca de un plumazo y ya  no me da tiempo a seguir. Me dice que los demás están esperando ‘in Meeting Room, Number 2, First floor’. Bueno, pues para allá que me voy.  Y me encuentro el panorama formado.

Una especie de intuición me dice dónde debo sentarme. Con ‘Los otros’. Sí, queridos amigos compatriotas, ese es el grupo al que vosotros perteneceréis. Porque siempre, siempre hay 2 grupos, a saber: Los alemanes y los otros. Y salvo que estéis en Alemania donde obviamente no habrá EVS alemanes, ya sabéis donde acabaréis. Así, cuando acabaron de llegar todos los voluntarios a lo largo de la mañana, la habitación estaba divida en un grupo más o menos homogéneo de 6 alemanes y 2 austriacas, y otro completamente heterogéneo, en el que me incluyo, junto a otro español, una portuguesa, una danesa, una rusa y tres georgianas.

A eso de las 12.30 llegó Bob. ¿Y quién es Bob? Pues Bob es… ¡Buena pregunta! Bob es… Supongo que podríamos llamarlo Trainer. Sí, eso es Bob. Y hay que decir que nació para este trabajo. A todo el mundo le gusta Bob. Todos nos lo llevaríamos a casa. No conozco a ningún voluntario al que le nombres a Bob y no sonría al tiempo que asiente entusiasmado, diciendo ‘Oh, Bob…’. Así que,  futuros EVS en Inglaterra sabed que Bob, vuestro trainer os va a encantar.
Pues eso. Llega, se instala y nos pide que salgamos al vestíbulo donde está preparado nuestro lunch. Unos cuantos sándwiches y algún snack ligero.

Después de la pausa para el lunch, comenzamos con las actividades:

1.       Speed dating: Ocho EVS se sientan en círculo dándose la espalda mutuamente y los otros ocho se sientan frente a estos. Dos minutos para presentaciones con la persona que tienes en frente. Después suena la campana y los que están en el círculo exterior se mueven un puesto a la derecha. Empezamos a conocernos y… ¡Misterio resuelto! Los alemanes no están todo el tiempo juntos y hablando alemán porque sean alemanes, sino porque ¡son críos! ¡Son unos niños! Acaban de salir del instituto, nada más que acaban de llegar a la mayoría de edad pero ¡siguen siendo unos teenagers! Por Dios, ¡si hasta una me dice que tiene todos los CD’s de Hannah Montana! Y es que a diferencia de los demás países, los alemanes y austríacos se toman un año entre el instituto y la universidad para esta clase de cosas. Los nacionales de otros países europeos, por el contrario, vamos una vez acabada la universidad, por aquello de no perder un año. En conclusión, aún sienten esa inseguridad de la adolescencia, todavía necesitan el apoyo, la sensación de pertenecer a un grupo… So cute!

2.       Breve presentación ante los demás de nuestros respectivos proyectos.

Hacemos una pausa y por fin vamos a nuestras habitaciones compartidas. Yo con la portuguesa. Es muy maja. Nos llevamos bien desde el principio y las habitaciones superan todas mis expectativas, claro que mis expectativas respecto de los hoteles ingleses no son muy altas. Pero este merece la pena.

3.       Hablamos de los derechos y responsabilidades de los voluntarios.

A las 7 cena en el hotel consistente en tres platos a elegir cada uno entre cinco opciones. Delicious!

Tras la cena los alemanes proponen ir a un pub en busca de cerveza. ‘Los otros’ estamos cansados, preferimos dar un breve paseo e ir a dormir.

sábado, 31 de agosto de 2013

Entrando en materia: La primera semana

Lunes: Aún me pierdo por momentos pero me han incluido en el cuadro de tareas, así que al menos ya tengo un cometido. Por la mañana hacemos la compra. Por la tarde salimos pasear. Después recogemos el local. Sigo conociendo a otros voluntarios, trabajadores y usuarios. Vuelvo a casa andando. A medio camino el conductor del minibús me ve y me lleva hasta casa. Todos son muy amables y cariñosos conmigo. Parece que la cosa va mejorando.

Martes: Hoy toca lo que llaman ‘induction’: Una pequeña introducción al cotarro y detalles formales o administrativos.

Miércoles: Manualidades todo el día. Ambiente relajado. Me siento cómoda. Al final de la jornada toca limpieza y limpiamos duramente… Me tarda que me incluyan en el cuadro de ‘escorting’ (acompañamiento en el minibús) como a las demás voluntarias, para no tener que dedicar las últimas horas del día al fregoteo.

Jueves: Por la mañana paseamos por Clent Hills. Me recuerda a Galicia. Pero no siento morriña. Yo no sé lo que es eso. Por la tarde, más manualidades.

Viernes: Por la mañana billar (que no es el mismo billar que en España, así que aún no le he cogido el truquillo). A mediodía me pierdo entre un follón de minibuses. He de decir que, que uno de los trabajadores te indique que te subas a un bus que no es el tuyo, no ayuda mucho. Total que acabo en uno de los centros que no es el que me correspondía por la tarde. Pero allí me dan trabajo igualmente. Más manualidades.

En la segunda semana todo va mejor. Ya estoy totalmente ubicada. La asociación cierra dos semanas por vacaciones de verano. El último día de trabajo se publica el cuadro de tareas definitivo y el de escorting. Parece que ahora a la vuelta todo estará mas organizado. 

Vuelvo de unas vacaciones en mi tierra. Eso es lo que hacen los emigrantes, ¿no?En dos días volvemos al curro.

Toma de contacto: Mi primer día

¿Que cómo fue mi primer día? La palabra que mejor lo define es: “Aterrador”.

Todo empezó muy bien. La recepcionista de nuestra organización nos llevó a mí y a otra voluntaria, también recién llegada,  al banco a abrir nuestras cuentas. Después volvimos a la sede central donde nos presentaron a todo el mundo. Y luego nos llevaron a los centros donde vamos a desempeñar nuestra labor como voluntarias. Ella a uno y yo a otro.

En mi centro conocí a mi tutora, que me enseñó el local y un poco por encima su rutina diaria. Y ya está. Ni “tú vas a hacer esto”, ni “esperamos esto de ti”… ná de ná. Y yo allí plantada, totalmente perdida, entre un trasiego de gente, de ir y venir, de gritos, y caótica descoordinación, sin saber qué hacer, totalmente confusa… 

A todo ello hay que sumar el acento-dialecto de la zona, que debe ser el más  enrevesao de todo Reino Unido, y que por suerte solo hablan los trabajadores que son nativos de aquí y no son muchos. 

A parte de eso, yo nunca había trabajado con personas con discapacidad y varias veces tuve que sacudir la cabeza para evitar ponerme a llorar como una magdalena. Por una parte por la tristeza, por lo duro que es, el sentimiento de injusticia… Por otra, porque hay una minoría que no habla absolutamente nada y otra que habla perfectamente bien, pero la mayoría tiene problemas del habla y no puedo entenderles cuando me hablan (no sé ni si sería capaz de entenderles en castellano). Y me hablan. Mucho. Quieren contarme su vida y explicarme cosas de la organización y yo simplemente asiento y sonrío, esperando resultar al menos agradable, pero a veces te piden cosas y te preguntan y solo puedes encogerte de hombros  y decir ‘Sorry, I don’t understand you.’ Y no os podéis imaginar lo frustrante que es, porque algunos de ellos ni si quiera son capaces de entender que tú no les entiendas.

Al final de la tarde llega una de mis compañeras de piso, que trabaja habitualmente en ese centro. Voy con ella en el minibús de la organización para que me explique en qué consiste nuestro trabajo en él. Debe de ver lo agobiada que estoy porque cuando le voy a ayudar me dice que no me preocupe, que sólo mire, para hacerlo el próximo día. Asiento con la cabeza. 

Cuando acabamos la ronda el conductor nos dice que nos lleva hasta casa. Miro insistentemente por la ventanilla, para evitar que me vean así, pero las lágrimas no me dejan ver nada. Al menos es viernes y tengo todo el fin de semana para asimilarlo.


Pero ¿qué hago yo aquí?

Pues yo, como os he contado en anteriores entradas, acabe la carrera de Derecho y me encontré compuesta y sin chollo. 
Como ya he dicho, el programa de voluntariado se presentó ante mí por casualidad y, no teniendo nada que perder, me lancé.
Con una licenciatura en Derecho el ámbito profesional internacional se ve muy reducido. Quiero decir, que salvo algunos cambios obvios de programa académico, se puede decir que las Matemáticas, la Química, etc… son las misma aquí que en Oslo o en la China Popular. Con Derecho ocurre justo lo contrario. Quitando un par de asignaturas (Derecho Internacional y Derecho Comunitario) todo el programa se circunscribe a la ley propia del país en que es estudiado. De modo que no parece muy fácil hacer valer dicho título en el extranjero, sobre todo cuando no tienes ningún tipo de experiencia. Si la tienes sigue siendo difícil pero ¿quién dice que no habrá un bufete interesado en contratar a un abogado civilista español para casos de sustracción internacional de menores o una empresa extranjera que quiera abrirse mercado en nuestro país  y necesite de los servicios de un mercantilista?  No obstante, repito que este no es mi caso. No tengo experiencia.

En fin…No me contratan en mi país y las posibilidades de encontrar un empleo fuera son reducidas si pretendo que este sea un empleo relacionado con mi titulación. De todos modos, en España no lo tengo, ni relacionado ni sin relacionar, con lo cual empiezo a plantearme la posibilidad de irme. Pero ¿y si me voy y no encuentro nada? No están los tiempos para pensárselo mucho ni ponerse finolis con lo que se refiere al empleo, pero tampoco están como para perder mis escasos ahorros en pasarme un par de meses por Europa para acabar volviendo más pobre de lo que me fui. En estas estaba cuando se me presentó la oportunidad del voluntariado.
Y me dije, con el voluntariado no pierdo mi dinero, no estoy en casa mano sobre mano, aprendo un montón y me integro en otro ambiente donde, una vez acabado el periodo de voluntariado quizá me será más sencillo encontrar un empleo.  ¡Decidido! ¡Voy a intentarlo!

Así fue. Otra de las razones que me empujaron a hacerlo tiene una raíz mucho más profunda. Cuando yo era pequeña crecí viendo como los jóvenes adultos de mi entorno, acabadas sus carreras, se venían a Reino Unido una temporada para mejorar el idioma, al tiempo que desempeñaban su primer trabajo. No es que yo lo deseara por aquél entonces, pero supongo que poco a poco fui asumiendo la idea de que algún día yo haría lo propio. Cuando en el último año de carrera, siendo consciente de las limitaciones de mi titulación, me di cuenta de que eso no ocurriría, me sentí muy decepcionada. Pero no tuve más remedio que aceptarlo… Cuando apareció ante mí el Programa de Voluntariado Europeo, volví a pensar que quizá, al final, cumpliría aquél sueño que hundía sus profundas raíces en mi infancia.

Durante el proceso, en la propia organización de envío, en la sesión informativa primero, y en la entrevista personal después, me dijeron que me olvidara de ello (¡decepción!). Que las vacantes en Reino Unido e Irlanda estaban prácticamente fuera de nuestro alcance, pues son los destinos más solicitados por jóvenes de toda Europa y cada asociación recibe miles de solicitudes para una sola plaza.  “No es que sea imposible,” me dijeron al ver mi cara de cachorrito abandonado, “pero recibiendo miles de solicitudes… bueno, ¡tienes una probabilidad entre miles! Tú inténtalo, pero no te hagas ilusiones, porque es muy difícil conseguir plaza allí”. Así que  contesté a los dos únicos proyectos de Reino Unido (dos plazas y miles de candidatos) y a los de otros países, pensando “Bueno, a ver si me cogen en el de Holanda o el de Dinamarca…” y renunciando a toda esperanza respecto de los de Birmingham y Plymouth. Y de repente, un día, pocas semanas después de haber enviado las solicitudes, abro el correo y… ¡La asociación Options for Life en Oldbury, West Midlands, Reino Unido, me ha seleccionado a mí, A MÍ, de entre todos esos miles de aspirantes!  Salto de la  silla, vuelvo a caer en ella, río, lloro…

Y, seis meses después, aquí estoy. Trabajando para Options for Life (http://www.optionsforlife.info/ ), colaborando en las actividades diarias que la asociación realiza en favor de adultos con dificultades de aprendizaje, compartiendo piso con otras dos voluntarias, de Portugal y Bulgaria, pero eso ya es otra historia.

Voluntariado Europeo IV: La formación del voluntario

Hay tres tipos de formación que entran en juego en cuanto al voluntariado europeo se refiere:

1.       Formación anterior a la salida: Seminario en que se explican de forma genérica los derechos del voluntario, el seguro médico, se firma el Activity agreement, se aclaran dudas… En una mañanita está despachao.

2.       Formación a la llegada: Esta es la única que puede llamarse estrictamente formación. Estoy a la espera de realizar la mía en un par de semanas. Después os contaré.


3.       Formación a la mitad: Solo se realiza en proyectos de una duración superior a seis meses y tiene un carácter más reflexivo.

Voluntariado Europeo III: El proceso de “pe” a “pa”:

1.       La sesión informativa
En la primera sesión informativa de Paideia nos informaron de en qué consiste todo esto. Para  los que sois muy curiosos, y no podéis esperar a que os informen en vuestras organizaciones de envío, os resumo los datos que más os interesan:
1.       Funciones del voluntario:
El voluntario europeo puede desempeñar una infinidad de labores, en una infinidad de asociaciones, en una infinidad de países (bueno, en torno a  35 países).  Puedes trabajar en asociaciones dedicadas a la promoción del deporte entre los jóvenes en un pueblo de Francia, ayudar como asistente en la oficina internacional del estudiante de una facultad de Bulgaria, o cuidar animales en un refugio de Lisboa, o ayudar en las actividades diarias de una ONG para personas sin recursos en Austria. Todo dependerá de los proyectos que se ofrezcan, que os interesen y a los que optéis.
2.       Duración del proyecto:
 Entre seis meses y un año.
¿Qué pasa si abandono? Nada. Todo lo que puede ocurrir ante un abandono injustificado es que tengáis que poner el precio del billete de vuelta de vuestro bolsillo.
3.       Derechos del voluntario:
El voluntario es, como su propio nombre indica, voluntario. No percibiréis un sueldo, pero estaréis provistos de:
-          Alojamiento (Normalmente un piso compartido con otros voluntarios, o con una familia cuando el voluntariado se realice en un pueblo de pocos habitantes).
-          Seguro privado (Aunque no está de más que os saquéis la Tarjeta Sanitaria Europea. Se puede solicitar por internet en: https://sede.seg-social.gob.es/Sede_1/Lanzadera/index.htm?URL=98 )
-          Transporte local (Depende de la asociación: algunas pueden darte un bono transporte, otras una bicicleta… Mi centro de trabajo está cerca así que voy andando. Cuando me cambien de centro me darán un bono transporte)
-          90% del precio del viaje desde España hasta el país en cuestión. (Aunque a mí me mandaron los billetes y de momento nadie me ha pedido que le pague el 10%)
-            Manutención (Bien asignándoos una determinada cantidad de dinero, bien proporcionándoos directamente la comida)
-          Dinero de  bolsillo (La cantidad depende del país)
-          Un curso de idiomas (Puede ser en una academia, en una escuela oficial de idiomas o en la propia asociación, impartido por un trabajador de la misma.)
-          Dos días libres a la semana y dos días de vacaciones por mes trabajado (si trabajáis un año os corresponderán 24 días de vacaciones.  Festivos aparte.)

4.       Requisitos para ser voluntario:
Tener entre 18 y 30 años y ser nacional de un Estado de la Unión Europea o residir en él legalmente.

2.       Tras la sesión informativa:
Si la sesión informativa os ha dejado convencidos, avancemos.
A nosotros nos fueron remitidos dos formularios por correo electrónico. Realmente era un único formulario, sólo que con una versión en castellano y otra en inglés. Además deberéis adjuntar una carta de motivación en inglés. Una vez que hayáis cumplimentado ese papeleo pasamos a una entrevista personal. Tranquilos, no es una entrevista al uso. Sólo se trata de determinar qué proyectos os interesan, en cuáles encajáis… Y pagar 20 euros de fianza, que se aplicarán después al pago del 10% del billete de avión que no cubre la UE.
Tras la entrevista, en Paideia nos iban enviando  los distintos proyectos que iban saliendo. Ejemplo de proyecto: “Se busca un voluntario para asociación de actividades de tiempo libre para jóvenes en  Rezekne, Letonia, para un período de 9 meses. Adjunto encontrareis un documento donde se os explique todo con más detalle”. ¿Os interesa? Contestáis. ¿No os interesa? No contestáis.
También podéis buscar proyectos por vuestra cuenta y proponerle a vuestra organización que os los tramite. ¿Dónde encontrarlos? Aquí: http://ec.europa.eu/youth/evs/aod/hei_en.cfm
Una vez hayáis contestado a unos cuantos, con un poco de suerte, alguna de las organizaciones en busca de voluntarios se interesará por vosotros y recibiréis un mail con la gran noticia. ¡Has sido seleccionado/a! ¿Aceptas? ¿Sí? Pues entonces habrá algo más de papeleo y después la organización de recepción enviará el proyecto a la Agencia Nacional correspondiente para que compruebe que se ajusta a las exigencias de la UE. En cuanto ésta lo apruebe (y tardan más de lo que quisiéramos, así que paciencia,) firmaréis el acuerdo ¡y a esperar a que salga el avión!

3.       Formación del voluntario:
Mientras esperáis el ansiado momento de desembarcar en el aeropuerto de ese país extranjero asistiréis a un pequeño seminario en la organización de envío. En mi caso, la Agencia Nacional Británica tardo tanto en resolver, que lo tuve que hacer sola, el día antes de irme. Las demás Agencias habían resuelto con tiempo prudencial para que los voluntarios acudiesen al seminario en Paideia una semana antes. En fin…
Nada del otro mundo, que si te explican el seguro médico, que te dan un par de copias del programa, que si firma el Activity agreement, que  si resolver dudas de último minuto…
Como formación propiamente dicha realizaréis una especie de jornadas  en el país en que llevéis a cabo el voluntariado.

Pero de los cursos os hablaré en otra entrada.

Espero haber sido de ayuda y si te quedan dudas, ya sabes, sólo tienes que preguntar.

Os dejo este link institucional de la UE con toda la información:


Y este con toda la información en español: